martes, 3 de junio de 2008

Mina

Yo miro a mi gata y mi gata mira a la gente y a veces descubro como la gente me mira como miro a mi gata y así cerramos el círculo. Somos todos unos cotillas en realidad y de no ser por la intención de la mirada todo sería banal.
A mi gata no le quedan muchas mas opciones: no entiende la televisión, no sabe leer los periódicos y apenas le entretienen mis reflexiones sobre el paso del tiempo.
Por eso se subraya con su cola, pega su naricilla al cristal y agudiza su vista ante el panorama que cree estimulante tras la ventana cuando poco o nada va a pasar: La señora que va a la compra, el niño que come chuches sin parar o ,con suerte, el gato callejero que cruza la calle buscando algo que llevarse a la boca.
Solo en ese momento a lo mejor es consciente de su enorme fortuna de gato mirón de clase media.

2 comentarios:

Mario Muñoz Guerola dijo...

Está bonita la mina, yo la recuerdo enana.

Por cierto, te he dejado un comentario sobre el título de la peli en la nota sobre Nicasio, léela, pae.

Gurripato dijo...

Gracias, Mario. Ya he rectificado el asunto. Escribe cuando quieras, pae, asi animamos el cotarro.