viernes, 30 de septiembre de 2011

Los asteriscos

La publicidad, siempre engañosa y malvada, tiene al asterisco(*) como excusa para la estafa. Donde nos dice Gratis* realmente quiere decir:"te vamos a cobrar lo que sea, no te creas" o ese precio del banco con asterisco nos indica que van a pillarte por algun lado, que vas a tener que pagar más de lo que te imaginas.
El asterisco es traidor por definición y nos quita la ilusión. Cualquier precio que toque este signo será incrementado proporcionalmente a la longitud y el tamaño de la letra pequeña, esa que corre como una loca cuando los más expertos en el engaño (las compañías telefónicas) nos ofrecen la oferta del año.
Nuestros políticos son políticos con astérisco. Ellos dicen que no harán recortes sociales pero con asterisco. Es decir, que sí pero que va a parecer que no. Que no bajarán los sueldos* quiere decir que no los bajaran mucho. Que la crisis se acaba* quiere decir que esto va a peor.
Cuando lleguen las elecciones se despejarán los asteriscos y donde dije aquello quería decir ésto pero con matices. Señores, es que no miran los asteriscos, que debajo del discurso del político de turno hay una letra pequeña que corre y nos dice que avisados estamos.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Aznar o la bocaza derechona

Hay pocas personas que me caigan tan mal como Aznar, lo reconozco. No puedo soportarlo y se que es un problema mío, de rencores no olvidados. Creí ingenuamente un tiempo que este tío iba a ser juzgado por algun tribunal de esos que se descuelga con un oasis de sentido común en medio de la idiotez generalizada. No fue así y el problema es que no se calla, que sigue provocando en su extrema inteligencia fachorra.
Ahora dice que hay que privatizar y liberalizar todo para que la cosa vaya bien y que los del 15-M son unos marginados. Intento no hacerle caso pero al final aquí me veo dando peligrosamente mi opinión como desahogo a mi ser embravecido de rabia. Cállese de una vez, coño! O haga como su colega Fraga que al fin (Dios, ya era hora!) se retira de la política después de hacer todo el daño que ha podido a su país antes (y después) de la democracia. Que alegría de fachas reconvertidos!

Las Criaturas.Fin de gira.

El pasado 19 de Agosto se puso fin (por el momento!) al concepto de LAS CRIATURAS en el estupendo concierto que dieron en las Huertas Bajas de Cabra. Con un gran sonido, el trío formado por Ramón, Julian y Javi tocaron sus versiones favoritas con las fotos de fondo ilustrando sus letras. Igualmente se proyectaron entre otros, los cortos ELLOS YA ESTÁN AQUI y UN MAL DIA NO LO TIENE CUALQUIERA, de Chilliito Flins. También tocaron el grupo de versiones DOCTOR BYTE.


miércoles, 17 de agosto de 2011

Ganas de provocar

Ahora que a los socialistas también le mola la visita del Papa (¡Qué tiempos aquellos de laicismo en el poder!) y el PP ve en la manifestación laica ganas de provocar, cabría preguntarse quién provoca a quién. Cuando la crisis nos come vivos, cuando el fanatismo religioso se sigue extendiendo por el mundo, cuando la Iglesia se tambalea por escándalos sexuales e ignora como Somalia se muere, cuando la sombra de la sospecha del gasto público se hace evidente, cabría preguntarse quién es el que provoca.

Por favor, dejen en paz a los que se manifiestan por un mundo laico, un mundo sin contaminar por ideas que coartan la libertad del individuo y lo frustran. Ojalá hubiera una forma de tener una espiritualidad sin doctrinas ni líderes, sin gentuza que se pasea en coches oficiales, haciendo ostentación de poder, mientras practican la hipocresía en niveles estratosféricos.

Papa, más modestia y menos baños de masas. Váyase, hombre, a recoger melones a la hora de la siesta, a ver si toma contacto con la tierra.



sábado, 6 de agosto de 2011

Verano (III)

La prima de riesgo, la familia real, Julio Iglesias, El índice Nikei, las agencias de calificación, Sarkosy, Zapatero, Aznar, Rajoy, Justin Bieber, Rafa Nadal, Los pitufos en 3d,…iros todos a tomad viento a una era. Que os vayais.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Verano (II)

Cuando llega el verano España se viste de extrañas fiestas. Las hay que ponen antorchas a los toros para verlos correr mientras se le tuesta la frente. Las hay con agua, tomates, zancos, hombres vestidos de mujeres, mujeres vestidas de hombres, perros que saltan y brincan al compás de una música diabólica. Pero la que más me llama la atención es la fiesta de Santa Marta en algunos pueblos de Galicia. Esta comunidad, siempre dada a los ritos ultraterrenales, tiene en su haber ese misterio que envuelve algunos pueblecicos del más profundo interior, donde las ánimas se pasean desinhibidas por los bosques habitados por la santa compaña. Esta fiesta de que hablo celebra el hecho de haber esquivado la muerte, que ha pasado rozando las orejas, como un viento sibilino, a algunas personas del lugar. Para ello no se le ocurre otra cosa que pasearse dentro de un ataúd por el pueblo para decirle a la negra muerte que todavía no es su hora y que el paseo encajonado aún tardará.

Hombres y mujeres pasean metidos en ataúdes mientras la gente los cobija, los anima, los celebra como vivos escapados de la guadaña que todos tenemos esperando en algún lugar indeterminado de este mundo de loterías siniestras.

Desafortunadamente hay en el mundo, en Africa sobre todo, miles de personas a las que la muerte las tiene en su agenda y no admiten prórroga alguna. El hambre se las lleva mientras Occidente discute sobre tipos de interés, sobre primas de riesgo, sobre cómo conservar este lamentable estado de bienestar que aquellos que van de un país a otro sin esperanza jamás tendrán.

El verano se revela siempre intrascendente y apático, así que cuando la realidad de Africa nos ostia en la cara, nos sorprende y no entendemos por qué razón nos molestan con semejantes noticias tan escasamente gratificantes. Será que nuestra miseria, nuestra culpabilidad nos hace cómplices de su desgracia y que haría falta mucha caridad para paliar este sinsentido que los gobiernos escabullen mientras apuran sus croasanes en largas mesas de negociaciones en torno a su avaricia.

jueves, 14 de julio de 2011

Verano (1)

Todos los veranos parecen uno. Muchas veces se solapan, se confunden, se hacen uno sólo. En verano, sobre todo:
-Comemos sandía,
-Nos bañamos en piscinas o en el mar.
-Bebemos gazpacho
-Discutimos con la pareja.
-Viajamos (la distancia kilométrica está en relación a la capacidad monetaria y el número de chiquillos)
-Dormimos la siesta.
-Nos quejamos continuamente de la calor.
En el verano nos creemos por unos días seres acuáticos, y chapoteamos en el agua rememorando nuestro pasado de bicho de agua. Nos vemos con frecuencia nuestras barrigas y miramos a nuestros congéneres humanos (en bañador) con cierto apetito sexual.
En verano mi cerebro desconecta temporalmente partes de mis conexiones nerviosas y pone el cartel de "Perdonen las molestias, estamos trabajando en ello" para explicar que estás aplatanado, atontado, jilón, hecho picón, destrozado por la vida misma.
Poco de ésto se puede aplicar al verano finlandés. Allí siguen comiendo fideos y desconocen (enorme error que aún continúa) el salmorejo, una de las pocas muestras de que el ser humano, cuando quiere, es sumamente inteligente.